DIETARIO CON PERRO A LOS PIES

Y de pronto, todo era como entonces.

Hoy, en mi paseo de tarde, me he colado en la nueva biblioteca de mi pueblo, Buñol, que el destino ha querido que se eleve sobre una antigua fábrica de papel: el antiguo molino de Galán.

Hace muchos años iba con mi carné en busca de historias. Regresaba a casa con libros de Enid Blyton, Julio Verne, Agatha Christie o Astrid Lindgren. Y me sentaba a hacer los trabajos en las mesas verdes del fondo junto a los compañeros de clase, porque entonces hacer fotocopias era caro y no había wikipedias ni redes de internet para trabajar en casa. Por aquel entonces entrabas en las enciclopedias en busca de soluciones. La vida se actualizaba poco.

La sorpresa de esta tarde ha sido ver al mismo bibliotecario, Francis Ruiz, reconocernos tantos años después, y caminar hacia la estantería de la “H” acompañado por él.

La emoción se resume fácilmente: el mismo chaval que sacaba libros para leer en su cama se encuentra con las novelas en las que pone su nombre en la biblioteca de su pueblo.

El tiempo ha pasado. Para bien. El tiempo ha hecho su trabajo. Afortunadamente. Y lo bonito es que los títulos que faltan en la fotografía están en préstamo. Pas belle la vie?

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