Libros

Tras el huracán

Llevo semanas respondiendo preguntas para entrevistas de promoción de mi nuevo libro. Al final siempre rondan con el ministerio, la pandemia y el programa de tve que dejé de presentar. Y del libro, poquito. Menos mal que vosotros, los lectores, estáis siendo maravillosos y generosos con las fotos, compartiéndolas y recomendándolo. Os doy las gracias. Una y otra vez. «Con el amor bastaba» va de boca en boca y ya tiene segunda edición.

Ahora, tras el huracán de entrevistas, unas divertidas y otras no tanto, llega la calma, el sabor de la novela, el vino del final de una cena, el brindis. Va por vosotros. 

También ahora empiezo a pensar qué ha pasado, qué he dicho, qué no he dicho y qué debería haber respondido. Pero sin la preocupación que siempre tenía con las anteriores novelas; dicho lo dicho, dicho está. 

Y pienso en las cosas cercanas que me he perdido: las ferias del libro y las firmas con los lectores, el apretujón y la mirada cómplice. La dedicatoria, el error en el nombre, el «¿te acuerdas de mí?», la duda, la cara conocida, el lector nuevo, la firma para un cumpleaños, la foto, el guiño, los secretos… Otros tiempos vendrán, tiempos menos raros; ahora son días de leer la novela y sentir que está firmada, con el mismo amor que está contada. Imaginadlo así. 

Me quedan ahora días de familia. Pasear a la perra, ir a la playa con las niñas, cenas con mis primas. Y mi madre. Mi madre anda de aquella manera; hoy toca hospital y quirófano para un asunto que la tiene regular. Todo irá bien, pienso. Así llevamos días. Por eso me vine con ella: para cuidarla. Fuerza mayor. Obviamente. 

En fin, que aquí estoy. Dando las gracias a la vida por tener tantos lectores que me leen y rezando para que las cosas en la salud mejoren. Es lo más importante. 

Un beso y buen día. MH

Pd.: la foto es de la escritora Espido Freire.

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