EL ESPAÑOL

Te lo dije

Hay un silencio extraño en el hogar, profundo y doloroso, que lo rompe la respiración agitada de mi perra tras la caminata hacia el faro, y las olas cercanas que chocan en las rocas. A veces, algún coche. Otras, una moto. Levanto la vista al cielo buscando señales y las palmeras saludan ligeramente; bajo la vista, y la casa se me cae encima, como dicen las mujeres de mi pueblo. Entro a la habitación de mi padre y salgo, vuelvo a entrar y cambio una foto de lugar, después me siento en la cama, miro no sé dónde y me recuesto en la almohada. La huelo. Doblo una camisa azul de rayas, la última suya, la despliego, la cuelgo ahora de una percha, la coloco al fondo. Preparo café y al servirme una taza, la vierto sobre la mesa. “Cuidado, no te quemes”, escucho en mi interior como si fuera un niño. Es su voz.» EL ARTÍCULO COMPLETO.

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