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Victor Manuel

    DIETARIO CON PERRO A LOS PIES

    Dietario con perro a los pies

    Escribo desde mi habitación, frente a una ventana y sobre una tabla que, anclada en la pared, hace de mesa. A mi derecha está la agenda abierta con las citas del médico, el fisioterapeuta, una reunión para una posible oferta de trabajo y las siguientes notas en días marcados en rojo, verde y azul. A mi izquierda, el borrador de la próxima novela en la que estoy trabajando, la antología poética de Juan Ramón Jiménez y un libro que todos recomiendan y que se me atragantó. El marcapáginas parece sacar la lengua.

    Qué días raros estos.

    Decíamos en primavera, jugando con la canción: «quién me ha robado el mes de abril». Pero ahora, en otoño, con las ramas de las adelfas recién podadas y los relojes pidiendo el cambio de hora, podríamos ya preguntarnos «a dónde irán los besos que no damos» de Víctor Manuel. O los abrazos.

    La atmósfera de este tiempo será recordada por la ausencia de cariños. La total carencia de afectos que nos convierte en seres que se dicen hola, que se tocan el codo como contorsionistas y que levantan la barbilla desde la otra acera para saludar. Ese frío se ha instalado entre nosotros. Y llega el invierno.

    La mirada, por mucha épica que se utilice en estos tiempo raros, no sustituye de ninguna manera al crujido de la espalda, al achuchón improvisado, al olor del cuello en el que te abrigas, al calor de las manos y a los apretujones entre amigos. La mirada habla también, sí. Cierto. Los ojos explican. Pero no participan de ese calor.

    Tengo la sensación de ser isla, de vivir en islotes. Separados, ausentes y cargados de cierto miedo. Yo por dentro, a lo Sam Shepard. Sam también estaba mirando la ventana, había cuatro caballos al otro lado de la cerca y mariposas negras que aterrizaban sobre las peras caídas. Patty Smith, sentada a la mesa, leía su manuscrito. Pienso en esa fotografía.

    El dietario que tengo delante, este que empiezo, es una brújula oscura. El norte magnético es, de momento, el interior del narrador. Yo por dentro.

    Iré escribiendo.

    MH.