EL ESPAÑOL

ELOGIO DE LA PEREZA

Abres el mail para ver si ha llegado alguna novedad, pero nada. Cuatro o cinco promociones y algo raro que tiras a la basura por miedo a que sea un virus. En ese momento giras la vista al móvil, si miras fijamente la pantalla como un faquir tal vez se encienda. No, nada. Negra zaína. Oscura como la noche. Quieres tomarte un café y nadie responde. Miras la hora. Están trabajando, piensas. Qué vamos a hacer. La nevera se convierte en tu amiga, la abres, la contemplas como un cirujano frente a la gravedad y elijes operar un zumo. Así te entretienes. Con el vaso te sientas en el sofá en el que tu perra duerme, la acaricias y se revuelve para seguir durmiendo como una osa. Ni ella, piensas. ¿Qué pasa hoy? Desde la ventana se ve un Madrid gris y luminoso a la vez, es elmaxim
otoño este raro que se ha instalado en el que sigue el calor como un suplemento de verano. La radio escupe los mismos temas, pones inmediatamente una lista de spotify y hojeas las revistas viejas de viajes. Todo por no ponerme a escribir la novela que tengo entre manos y procrastinar oficialmente a lo Escalata o’Hara. Ella, la maestra del “ya lo pensaré mañana” es la que dirige nuestras vidas en muchas ocasiones como un tahúr del tiempo. “Eres un perezoso”, dice tu voz interior. (SEGUIR LEYENDO)

 

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