DESTINOS DE PELÍCULA

Volar con Tarifa

Quien va a Tarifa sabe que allí capitanea el viento, de Poniente o Levante, por eso quien va a Tarifa tiene ganas de volar.

Madrugar en Tarifa bien merece el desayuno en el Café Azul. Un pequeño café con aroma italiano, como sus dueños, y mil sabores. Probablemente nos toque esperar. No hay prisa, espera. Lo que hay en Tarifa son kilómetros de playa. Los Lances, Bolonia, Valdevaqueros, Playa Chica, Punta Paloma… ¿Eliges una o te quedas con todas?

Surf, windsurf, kitesurf… Unos vienen a volar y otros a disfrutar del espectáculo desde la fina arena: un cielo repleto de colores, un paseo por las dunas, un día de playa o la majestuosa silueta de la costa africana.

Cuando cae la tarde es el momento de otro vuelo, hacia los chiringuitos; El Tumbao, Tangana, Arte y Vida, BienStar… Punto de reunión, de brindis, música y de un atardecer inolvidable que traerá la noche tarifeña.

Y las calles blancas de Tarifa, de día, te descubrirán una vida bohemia, tranquila, llena de encanto, de artistas… Con preciosas tiendas-tentaciones, locales donde dejar que pase el tiempo sin prisa -como te advertí- y rincones que te sorprenderán y, tal vez, querrás fotografiar.

Virginia Pizarro.

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