Libros

Vino tinto y entrevistas

Quedan quince días para la publicación de «Una tienda en París» y mi objetivo es intentar disfrutar de esta cuenta atrás. A las novias, cuando llegan al altar, les dicen y les repiten infinidad de veces que «recuerden todos los buenos momentos como si fueran fotografías, luego llega el día y pasa todo muy rápido». Estoy igual pero sin vestido blanco. Mi 3 de octubre es mi día de bodas y me caso con Alice Humbert, la protagonista.

Las entrevistas y las fotos para los semanarios y magazines de periódicos ya han empezado (los hacen ya para adelantar trabajo) y mi objetivo es ilusionarme en cada respuesta. El mimo y las horas de trabajo frente al ordenador, el trabajo, el desespero al atascarme en un capítulo, la música en el momento oportuno, los paseos por la habitación masticando una idea que se quedaba vibrando entre las teclas… Todo eso es ahora el humo que envuelve cada respuesta. El compañero periodista tal vez no se da cuenta que cuando dudo o titubeo ante una pregunta es porque soy de naturaleza melancólico y tengo tendencia a evocar el momento exacto de aquella tarde escribiendo en casa.

Los capítulos ya están cerrados. La historia no. La historia de Alice Humbert os pertenece a vosotros.

¿Que por qué titulo este post como «vino tinto»? Porque es lo que bebo en este momento. Suena Zaz.

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