Vida

Veraneando

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Veranear1. intr. Pasar las vacaciones de verano en lugar distinto de aquel en que habitualmente se reside.

 Es una de mis palabras favoritas del diccionario. ¿Qué me dice? Tiempo, playa, piscina, granizados, casa, gazpacho, polos de horchata, chiringuito, paseos con Doña Leo (mi perra, ya le dedicaré un post más adelante), descalzarse, no encontrar el reloj, no encontrar los zapatos, libros, calor, bañador tendido al sol, mosquitos, caracolas, velas antimosquitos, terraza, café con hielo, pastel de limón que hace mi madre, sal y arena entre las hojas mojadas de los libros, viajes de amigos, enamoramientos, mojitos, capacho de Cadaqués, vino frío, planes que luego no hago, bucear, ventilador de techo, sueño, azul, más sueño, promesas del verano anterior, sueños… Y todo fuera de la “residencia habitual”. En fin. Veranear.

Mi primer recuerdo del veraneo está en Cullera, como la mayoría de los que fuimos niños en los setenta. Un apartamento en el que éramos más de la cuenta. Tuerce el morro mi madre si le pregunto, así que me quedaré con lo que evoca la única foto que conservo; la de un Max de espaldas, subido a una silla y mirando el mar desde el balcón. El siguiente veraneo fue en Vinaroz, un décimo piso en la torre de San Sebastián desde el que se veía el mundo. A aquella época pertenece la nivea para broncearnos o lo que es peor, el aceite con zumo de limón con el que nos embadurnabamos en Peñíscola, los amigos de la playa, mis primos, la hora de los barcos en el puerto cuando llegaban cargados a la lonja, los phoskitos y el bony (ñam), los cómics de mickey, la abuela Irene cocinando siempre y bañándose en la orilla, las vacaciones Santillana (terror) y los viajes a Andorra para curar el asma en el sincamil de mi padre. Volvíamos con alguna radio, un coche teledirigido, leche en polvo y quesos que apestaban en el maletero. “Tu padre se ha empeñado” era la frase. No sé porqué me acuerdo ahora. Será mi tendencia a alborotar la memoria.

Dirás: ¿lo echas de menos? No, nada. Ya tendremos tiempo.

Màxim Huerta.

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