EL ESPAÑOL

una máquina de escribir

“Ayer se fue, mañana no ha llegado”, decía Quevedo al referirse a la fugacidad de nuestra existencia. Los libros son un simulacro de recuerdo, como lo son las fotos, un intento de dejar escrito todo lo que quieres que alguien lea o vea. Por eso escribo. Para eso he escrito mi próxima novela.

Acabada como está, siento el vértigo del padre que le da una copia de las llaves a su hijo para que “no tarde en regresar”, consciente de que al darle esa copia, también le da la libertad para siempre. Para el padre empieza el olvido y el consuelo de lo que ya no será: un niño. Si el libro es algo así, si el libro que he escrito es algo similar, siento lo mismo. Pero al mismo tiempo, también, un alivio y un descanso de saber que ha crecido bien, que tiene edad para llevarse las llaves y que deja de pertenecerte. (SIGUE AQUÍ)

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