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urbansketching

    Libros

    Escribir y dibujar, vivir.

    Miro la foto. Este es mi oficio. Teclear y construir historias que acaben finalmente en libros, en vuestras manos.

    No escribo siempre en la misma mesa, al contrario, voy variando de un sitio a otro. Ahora mismo estaba en el sillón con la próxima novela abierta en canal. La mesa de la imagen, por cierto, es realmente incómoda; cuando deja de serlo es que estoy metido en el texto. Resultado: olvido que estoy mal y me levanto con dolor de espalda.

    Hay algo que no entiendo y que últimamente he leído. Os cuento. ¿Por qué le llaman vacaciones a viajar? A veces lo son. Otras, no. Abro paréntesis: He leído un libro de viajes de Dickens buenísimo. Cierro paréntesis.

    Cuando uno se dedica a escribir, busca, pasea, piensa, espera, se toma su tiempo, escudriña en viejas fotos de los álbumes, mira, llama a amigos, queda, escucha conversaciones, se calla, lee, lee, lee, escribe, escribe, escribe, recorre el pasillo, el salón, la casa entera, titubea, viaja, para, sigue, para, arranca, teclea, anota y anota y anota y anota… Todo forma parte de la novela. 

    Además, ligado a los viajes que he realizado, os cuento que he recuperado también mi pasión por dibujar. Bocetar lo que veo mientras viajo. Le llaman urbansketching (adjunto algunos dibujos. Más rurales que “urban”). Es una especie de diario ilustrado que recoge emociones y lugares de todo este extraño y maravilloso verano.

    Y sí, eso formará parte de otro libro. Un travelbook. Abro paréntesis: Carmen Martín Gaite componía unas libretas encantadoras. Eran anotaciones y collages con recortes. El de Nueva York es… amor. Cierro paréntesis.

    Qué voy a hacer si lo único que creo que hago bien es eso. ¿No? Sigo. Gracias. Os beso. MH.