Etiqueta

Match Point

    Libros

    La última de Woody

    No recuerdo a quién escuché decir que todas las películas de Woody Allen (Brooklyn, 1935) tienen el mismo título hasta que salen a la venta en DVD. La última de Woody Allen. Esta debe ser la película más taquillera de la historia porque todos los amantes del cine – devotos, recelosos o detractores de Woody- hemos visto alguna vez La última de Woody Allen.

    Me incluyo en el grupo de los incondicionales del director/guionista/actor/músico/escritor más hipocondríaco, neurótico y pesimista. Me dobla la edad – ¿acaso importa?- pero mi relación con Allen es duradera e indeleble. Espero cada cita puntual e ilusionada sin comparar la última con la penúltima o la primera. ¿Qué relación no tiene altibajos y momentos de gran dicha? No Todos dicen I love you bailando en París. Y él mismo advierte: “Si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas”.

    Me quedo con todo del cineasta. Los maravillosos diálogos de Annie Hall – y su vestuario- , el banco frente al puente de Brooklyn de Manhattan o el misterioso asesinato allí mismo; la Medianoche en París, el amor en Roma o el ménage à trois en Barcelona con Vicky y Cristina; los Acordes y desacuerdos, los Delitos y faltas, los Maridos y mujeres Hannah, sus hermanas las Balas sobre Broadway y Todo lo demás; el momento en que sonaba Blue Moon para Jasmine y cualquiera de sus bandas sonoras; La rosa púrpura del Cairo, lo que quisimos saber sobre el sexo –todo- y sobretodo me quedo con mi preferida, Match Point, el partido, el beso, la red… (También es la preferida de Allen)

    Hasta que los reconocibles títulos de crédito (tipografía Windsor Light Condensed – blanca sobre fondo negro-) anuncien una vez más la última de Woody Allen y los nombres de sus protagonistas desfilen en estricto orden de aparición disfrutemos de todas las películas del neoyorkino de nuevo o por primera vez porque… Si la cosa funciona…

    “El ochenta por ciento del éxito consiste en estar allí” (Woody Allen)

    “Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes.” (MATCH POINT)

     Texto, Virginia Pizarro.