Noticias

¿Por qué París?

John Ashbery decía que, después de vivir en París, uno quedaba incapacitado para vivir en cualquier sitio, incluido París. Por eso este verano he decidido sentir ese pellizco y quedarme un tiempo a vivir junto al Sena. El objetivo primero es finalizar la que será mi quinta novela, No me dejes/Ne me quitte pas, en los mismos escenarios que pisan los protagonistas. Ordenador en mano y libreta de notas en el bolso, he recorrido mis lugares fetiche y aquellos que pertenecen ya a Dominique Brulé, florista de la novela que viene. El barrio elegido es Saint Germain des Prés. Ya no es lo que era, pero ser escritor te permite hacer lo que quieras con la fantasía del texto. Añadir flores allí donde faltan, abrir una ventana donde está cerrada, situar dos señores donde hay dos niños y hacer sonar las campanas de la iglesia por orden del narrador.

Hubo un tiempo en este barrio en el que filósofos, escritores, músicos y actores se mezclaban en las brasseries y los locales nocturnos, ahora hay más tiendas de moda –todas caras- y turistas en busca del recuerdo.

Aquel prestigio intelectual pertenece a la época de Jean Paul Sarte, Simone de Beauvoir, Juliette Gréco, Jean Luc Godard, François Truffaut, Boris Vian o Jacques Prévert. Recordad este último nombre porque es el autor de la maravillosa letra de Las hojas muertas que cantó tan bien Yves Montand. Más de una vez el florista Dominique barrerá la calle al compás de esta música. Por respeto y por la inspiración que ha supuesto a la hora de escribir la quinta novela he querido mantener el título en francés en la cubierta del tema de Jacques Brel. Otro tema clave. Ne me quitte pas es la banda sonora del libro.

Estos días estoy escribiendo en las terrazas de los cafés más conocidos de París, Les Deux Magots, Brasserie Lipp y el Café de Flore. Este texto que reinaugura el blog lo escribo desde otro lugar también conocido, el Bonaparte, desde el que se contempla la vieja iglesia de Saint Germain des Prés. Aquí no sólo estoy yo, en la mesa de al lado están charlando Mercedes y Tilde, personajes de la novela. Me callo, las quiero escuchar.

Màxim Huerta

You Might Also Like