Noticias

Por la Cultura.

“Llegué a este Ministerio hace una semana. Ilusionado. Pero sobre todo consciente de todo el trabajo que este país tiene por delante para recuperar y volver a dar el brillo merecido a su mayor riqueza: la Cultura. La propuesta del Presidente era un honor, sí; pero también me hizo sentir el peso de la responsabilidad. Aceptaba un compromiso más importante que mi carrera, más importante que mi vida personal, que mis proyectos de futuro. Y lo hacía convencido. Convencido de que podía servir a mi país y a su cultura. Lo acepté sabiendo que mi nombramiento sería calificado cuanto menos de extravagante, consciente de que sería el blanco de las críticas por haber trabajado en un medio que todos ven y todos demonizan.

 

Pero eso que sucedió hace una semana es ya parte del pasado. Y hoy hay que mirar al futuro. Mirando al futuro he tomado una decisión. Y lo he hecho pensando en dos cosas en las que creo: la cultura y la trasparencia en la política. Y lo hago sabiendo que soy inocente.

 

Como ya he explicado, estoy al corriente de mis pagos con Hacienda. Aconsejado por mi asesor fiscal, como tantos compañeros periodistas, actores, creadores, facturé entre 2006 y 2008 a través de una sociedad limitada. Era lo común en la profesión. Y no era ilegal en ese momento. Hasta que el ministerio de Hacienda decidió revisar todos esos casos de profesionales -de periodistas a abogados, pasando por arquitectos o artistas- que habían cotizado de esa manera en los años anteriores. En aquel momento, se llegó a decir que aquellas inspecciones retroactivas eran una caza de brujas contra los críticos con el gobierno. Hoy eso da igual.

 

Pagué al fisco cuando me reclamaron aquel dinero. Pero convencido de mi inocencia, decidí poner un recurso en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La sentencia que se ha hecho pública, por tanto, no es el resultado de que Hacienda me llevara ante la justicia. No es una condena por fraude. Es una multa porque perdí una demanda que yo mismo interpuse contra Hacienda para reclamar mis derechos.

 

Pero quizá es estéril que aclare esto. Quizá no va a escucharse porque vivimos en una sociedad ahogada por el ruido. Por la descalificación. Por la desinformación interesada. Donde las explicaciones no tienen cabida. No importa que yo no haya cometido fraude fiscal, ni importa que haya pagado una multa porque perdí una demanda que yo mismo presenté. Lo que importa es el bombardeo. El ataque que va contra mí, pero que en realidad busca minar el proyecto de regeneración y de transparencia del Presidente Sánchez. Y no voy a permitirlo. Porque corren tiempos nuevos. Tiempos en los que hasta los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha salpique a los que quieren poner un nuevo rumbo después de décadas de corrupción y expolio público.

 

He pagado esta multa dos veces. La primera, abonando lo que Hacienda me pidió con efecto retroactivo por hacer algo que no era ilegal en su tiempo. Y pago ahora, aquí, hoy, por segunda vez, consciente de que la inocencia no vale de nada ante la jauría.

 

Para defender aquello que más amas, a veces, es necesario retirarse. No hay otra manera. Y eso hago. Me voy con la misma humildad con la que llegué aquí hace siete días. Me voy, lo tengo que decir, agradecido por los apoyos que he tenido. Por la confianza que el Presidente mostró al proponerme para este cargo. Por la buena disposición de todos los funcionarios y trabajadores del Ministerio. Por el talante del equipo saliente. Por el voto de confianza de aquellos con los que he podido reunirme: de los creadores, los escritores, los autores, los actores, las actrices, nuestros talentos. Aquellos que hacen grande a este país día a día, con la abnegación de quien ama su trabajo por encima de las dificultades, las muchas dificultades que en España ha habido para la cultura.

 

Me voy porque yo también amo la cultura más que a nada. Y porque así voy a colaborar más en ese sueño, esa ilusión y ese proyecto de Pedro Sánchez: que la Cultura vuelva a tener el sitio que merece, dentro y fuera de nuestras fronteras. Y me voy porque, como el Presidente, estoy convencido de que necesitamos trasparencia -trasparencia hasta cuando no hay nada turbio, esa es la diferencia. Por encima de lo personal, está todo lo demás. Y eso hay que salvaguardarlo.

 

Seguiré trabajando por la cultura como lo hacen los ciudadanos día a día. Comprando libros, entradas para el teatro, para nuestro cine, visitando exposiciones, interesándome por los problemas de tantos y tantos creadores que hasta hoy estaban huérfanos.

 

Decía Lope de Vega en uno de los sonetos más perfectos de nuestra lengua: “ir y quedarse y con quedar partirse”. Me voy no para no partirme yo -tengo la fortaleza de quien sabe que es inocente – me voy para que el ruido, la jauría, no partan un proyecto, el de Pedro Sánchez, que la Cultura y este país necesitan.

 

Màxim Huerta, ex Ministro de Cultura y Deporte.”

 

(Discurso de dimisión de Màxim Huerta el 13 de junio de 2108)

You Might Also Like