EL ESPAÑOL

LA VIDA RÁPIDA

Se convierte la muerte en cotidiana a partir de una edad. Llevo varios funerales demasiado seguidos en el calendario y no me da tiempo a quitarme de encima esa tristeza que se ha pegado a la camisa. Amigos de mi edad que empiezan a quedarse solos. Así están siendo estos días hilvanados en hilo negro. Extraños, repetidos, duros, amargos.

El mensaje de móvil, el amigo destrozado, su madre muerta y el nudo que oprime el pecho hasta la espalda.

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