EL ESPAÑOL

Fantasía a tutiplén

Hubo un tiempo en el que dormía en la litera de abajo, pero no tenía hermano. La cama de arriba permanecía vacante marcando la ausencia de compañía. Indiferente a los sueños del padrón de abajo. La ficción entró en mi vida y se quedó a dormir en ese colchón de espuma solitario. Pero no sólo metafóricamente, resulta que en la mesilla de noche tenía siempre un libro, un cuento infantil. La hermana Teresa, que debía ser amiga de la familia, porque yo iba a un colegio público próximo a casa, me regaló los primeros libros; una trilogía, por así decirlo, de ediciones Elfo, ilustrada por José Ramón Sánchez, el padre del director de cine Sánchez Arévalo, que educó como los ángeles a toda una generación. Hoy los he rescatado de la estantería y los he abierto con cuidado porque están como si los hubiesen rescatado de Fahrenheit 451, destrozaditos, con celo envejecido de los años setenta y pidiendo a gritos una encuadernación nueva. Al principio me ha dado pena, pero al empezar a leer me he sonreído pensando en aquellas noches que pasaba, lucecita encendida, con el cuento en mis manos. (SIGUE LEYENDO)IMG_0898 copia customizarte copia

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