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    Yo no odio a San Valentín

    No he celebrado nunca San Valentín. Jamás. Y confieso aquí que me habría gustado que formara parte de mi calendario amoroso. A saber: tener una pareja con la que llevas años y vas uniendo semanas santas y navidades, veranos y cumpleaños, rebajas y san valentines. Pero no, me he enamorado muchas veces, otras tantas se han enamorado de mí y en medio de esos trayectos hemos coincidido en algunas ocasiones los dos.

    Hubo una vez un viaje solitario. Al llegar a la gasolinera donde paré a repostar, descubrí que en el equipaje llevaba un corazón de bombones. Mi amor de entonces lo había escondido entre la ropa. Pero era tarde. Lo cuento en “La parte escondida del iceberg”, no voy a repetirme.

    Vuelvo a San Valentín.
    Me da igual la fecha, no la veo ridícula ni cursi. Veo ridículos y cursis a los que ya lo son sin necesidad de fechas. Y esos lo son en verano o en un fin de semana. Así que no entiendo esa manía tan infantil de odiar por odiar.

    Hoy mismo leía la verborrea de los llamados haters (odiadores): “odio el amor”, “qué ríos de cursiladas” o “yo no quiero esto para mi”.

    Pues nada, hijos. No lo celebréis. Que si pusierais el mismo empeño en criticar cómo en Dubai castigan con pena de muerte la homosexualidad nos iría mejor. Pero dejarse la vida en criticar un día más o menos festivo, tan colorista como Halloween o los huevos de Pascua, no tiene mérito alguno.

    Que si alguien se quiere, que se quiera. Que si desea poner corazones de plástico en la puerta, que los ponga. Que si le urge comprar una tarta con forma de víscera, que la encargue. Que si se va a la librería a por unos poemas de Neruda, que los compre y se los lean. Y que si espera unos bombones, que se los coman a medias. Pero odiar el ejercicio más o menos almibarado del amor es cuanto menos, baldío.

    A mí no me gusta el brócoli. Pero ahí está, con sus campañas naïf para consumirlo.

    Os amo, con vuestros defectos. Queredme con los míos.
    pd.: Te quiero es una de las frases más bonitas que existen. Con adorno o sin adorno. Fin.

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