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Hablar

¿Sabes cuándo tienes muchas ganas de hablar pero no sabes por dónde empezar? ¿Sabes esos días en los que te gustaría decirle a todos tal y tal pero no puedes? ¿Sabes lo que cuesta callar un secreto? Bueno, pues toca callar. Y me muerdo la lengua pensando qué se esconde detrás de mis pensamientos porque no los puedo compartir. Hummmm… De modo que voy a poner otro de mis lugares comunes, el Lolina, un café de tarde o de mañana de domingo (Calle Espíritu Santo) en el que me tomo las cañas y los vinos con M y G. Y ahora que M se ha ido a París pues se nota incluso un poquito más gris hasta en la fotografía.  lolina

Febrero 2, 2010   No Comments

Más moderna que ninguna

Tengo un amigo que dice que las modernas son feas camufladas. Que si les quitaran los adornos extras –flequillos, gafas, superposiciones- se quedarían hechas un adefesio. ¡Mira una moderna! ¡Mira otra! ¡Y otra! No puedo decir su nombre porque me mataría y acabaríamos encerrados por gresca en Carabanchel. Yo estoy muy a favor de la modernidad, esa que simplemente es estética y que no responde a nada más que un gusto por ponerse cosas encima. El dice que van hechas un cuadro. A mi, en cambio, me divierte ver como los y las ultradelgadas afinan su eclecicismo en busca de ALGO MAS. El mundo de Oz es maravilloso y las calles por las que circulan las modernas son escaparates del todo es posible.
-¡Mira, una moderna!
-Me encanta- digo rotundo.
-Pero si es un feo disfrazado.
Se empeña en ser obtuso, en no creer en la diversidad cuando la diversidad es lo más entretenido del mundo. Además a los veinte, qué hay mejor que hacer sino divertirse. Las modernas alegran las calles como las violeteras alegraban la Calle Alcalá en tiempos de maricastaña. No cantan pero llevan cascos grandes y la música corre por sus venas. Yo hablo de modernas con la envidia de no haber podido ser una de ellas porque en los 80 la modernidad en mi barrio/pueblo era otra cosa. Sin embargo los ochenta son reivindicados en una mezcla con los 70 y los 90. No hay más que ver las tiendas y los reportajes de revistas modernas.
-¡Mira, una moderna!
-Son pareja- le digo a mi amigo rancio de mente obtusa.
Lo que más me atrae no sólo es que estén delgadas como catálogos de Dior, sino que han coneseguido hacer de las camisetas raidas y desbocadas prendas totalmente actuales. ¡Les quedan bien! ¡Envidia! Y les queda maravillosamente bien no sólo por la percha sino porque en la actitud hay algo de despreocupados que me fascina. Sí, estoy de acuerdo, hay uniformidad tanto o más que entre los pijos de cuello de pico, pero al menos las modernas arriesgan. Y en el riesgo está la evolución.
Antes de llegar al final quiero decir que si hablo de modernas en femenino es porque las modernas no tienen género porque son personas modernas, tan modernas que las cubre un maravilloso halo de asexualidad a modo de cobertura de chocolate. En la duda hay un aliciente atrayente. No es nuevo, en los ochenta se jugaba a la ambigüedad cantando Superman Superman, hasta Raphael cantaba “digan lo que digan”. Y tampoco es nuevo lo de llamar la atención a base de colocarse hasta un tupper en la hombrera, busquemos en la discografía de Carlos Berlanga o en la maravilla de Tino Casal. Ellos fueron los auténticos rompedores junto con una nutrida pandilla de seguidores, a veces imitadores, que brillaron a lo grande. Ahora, las modernas también circulan en pandillas porque en el núcleo del átomo de los camaradas existe una necesidad de imitación para “sentirse seguro”. Veamos, si mi amigo arriesga yo arriesgo más. Si mi amigo se tiñe de rubio platino yo añado algo más, me rapo las sienes. Si mi amigo recupera unos pantalones bombachos yo me los anudo con una  cuerda y los hago tobilleros. Si mi amigo se queda fascinado por Mayra Gómez Kemp en el youtube, yo recupero a Kim Maning como objeto de culto. Es el rien ne va plus del casino de la moda.
Modernas las hay en todas partes y, gracias a Dios y a las revistas, ellas hacen que los desfiles de moda tengan una buena clacla de aplausos, las discotecas “in” una decoración extra y las calles un atractivo mayor para los blogueros en busca de “lo último”. Para aburridas ya tenemos a (main de gap), todos esos que por no arriesgar acaban pareciendo clones de subsecretarios de estado o primos de los hermanos Medina. Eso sí, no hay nada peor que una moderna que sabe que lo es y que pone cara de “a ver cómo me superas”. La modernidad debe ser física, química y divertida.
(artículo publicado este mes en la revista VANIDAD)

Febrero 1, 2010   No Comments

Lugares comunes

Ahora que un amigo se va a vivir fuera siento necesidad de asomarme a nuestros lugares comunes. Esos lugares en los que ha habido charlas, confesiones, cañas y sueños. Te espero a la vuelta. El vermú no es lo mismo, lo sabes.

camacho

Enero 31, 2010   No Comments

39

Tantos días sin escribir no se debe a que haya estado preparando mi cumpleaños. Se debe a que lo estaba asimilando. Es la última vez que cumplo una cifra que empiece por tres y ya no voy a decir más eso de que soy un treintañero. Lo de los veinte es que ya ni me acuerdo, vamos, ni-me-a-cu-er-do. Ahora con 39 todo se ve más sereno, más relajado y con el camino aprendido. Eso sí, a errores no me salva nadie porque soy especialista en volver a equivocarme. Pero qué sería de nosotros si no jugáramos a volver a errar, ¿no? Sobre todo en errores de esos que se alojan en el corazón. 39 asusta cuando tienes veinte, asusta cuando cumples treinta pero ya cumplidos ni asustan ni na de na. Aquí están, ¡qué cojones! Lo que viene -como dice el refrán- conviene. Así que ahora sólo toca disfrutar de la última etapa antes de los 40, joooder. Me entra hasta risa de imaginarlo.

Tengo que agradecer a todos las palabras de felicitaciones que me habéis enviado, los mails, los sms, las llamadas, los correos facebook, los del muro, los enviados desde aquí… todo, todos, gracias a todos. Que este blog no tiene comentarios es algo ya viejo, no me apetece que entren a garabatear aburridos sin gracia, prefiero lo privado. Que conste que leo todo y os doy gracias a todos. Un abrazo muy fuerte, a los que no llegáis a los 39 y a los que hace tiempo que los habéis cumplido. ¿He dicho gracias? Gracias.

tarta

Enero 27, 2010   No Comments

Ana Rosa

Extraído de una entrevista a mi compañera el día de los 5 años de programa.

- Con cada cumpleaños se soplan velas y se pide un deseo, ¿qué pides tú para el programa?
- Quiero que a toda la gente que está en este programa le vaya maravillosamente.

Qué gusto, ¿eh? Así voy y vengo de contento. Muaa!

Enero 20, 2010   No Comments