20MINUTOS

barriguitas

Estaba yo en uno de esos días en los que pones la tele, alimentando la nada con gominolas en el sofá, y se me venían a la cabeza las vacaciones. ¿Pensar en el verano mientras caía la nieve? Rarezas de esta primavera. ¿El éxtasis del azúcar? Seguramente. En mis manos tembló todo el manjar cuando salió el primer anuncio de bañadores con la nieve de reojo tras el cristal. Pero, ¿qué hacen —me dije— ya toca adelgazar otra vez? Los anuncios que miro ya están trufados con esos muchachitos que fingen ser señores Aturdido por los cuerpos prietos de postadolescentes, pensé que lo más sensato era dejar el dulce. Más sensato y más sano también. Maldita sea.  Otra vez.  Aviso a navegantes, fotógrafos y futuras exparejas. No-he-lle-ga-do. El invierno ha sido frío y cuando hace frío te tapas. Consecuencia: no te ves. Y como no te ves, no eres consciente. Los más avispados han ido currándose una dieta y unos ejercicios durante los pasados meses. Yo me he limitado a una elíptica y cuatro paseos con perra. Y eso es como soltar un vino con gaseosa en un gourmet lleno de enólogos. Mera efervescencia. Ahora, todos las poderosas Afroditas y los enérgicos Eros están listos y preparados para mostrar ombligo tenso como la piel de un tambor en playas de Formentera y pecho morrocotudo de dos pistas en El Palmar de Cádiz. Yo no. (SIGUE LEYENDO AQUÍ)

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