EL ESPAÑOL

Baja el volumen

Hay un necio en la terraza que está explicando su viaje a toda la terraza. Repito terraza para que haga eco en la lectura del texto como su escandalosa voz lo hace en la calle. El necio está con dos amigos que le bailan los chistes, pero podríamos opinar todos los que nos estamos tomando una caña porque es la única señal acústica que se escucha. Radio Pirenaica emitiendo para toda la calle, entreplantas y áticos.

Todos los clientes se miran, pero callamos. El necio se crece. Y yo estoy en ese punto en el que animaría a mi perra, doña Leo, a que se lanzara sobre la mesa del cretino para que le tapara la boca con sus limpias patas. Pero mi perra es una perra santa y aunque me entienda, que me entiende, jamás lo haría. El necio anda contando lo mucho que ligó en la playa en la que estuvo y lo fáciles que eran las mujeres, sic. Lo escribo aquí porque lo oye toda la calle. (SIGUE LEYENDO)

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